Iniciativa Vecinal apoya las correcciones de la CROTU para el PGOU de Ribamontán al Mar

En Iniciativa Vecinal celebramos que el Ayuntamiento haya renunciado por fin a clasificar como urbana esta finca protegida por el POL junto a la playa de Loredo

Lo más sorprendente es que el Ayuntamiento insiste en clasificar como suelo urbano unos terrenos protegidos por el POL en Somo y Langre.

Hemos presentado alegaciones al contenido del PGOU de Ribamontán al Mar porque sigue sin recoger todas las correcciones, rectificaciones y precisiones reclamadas por la Comisión Regional de Ordenación del Territorio y Urbanismo (CROTU).

Recordemos que el pasado 9 de marzo la CROTU decidió devolver el PGOU al Ayuntamiento para que incorporara una relación de cambios que se consideraban sustanciales y que motivaron la puesta en marcha de un nuevo proceso de información pública.

En nuestras alegaciones hemos apoyado las correcciones formuladas por la CROTU y confiamos en que el órgano encargado de la aprobación definitiva mantenga sus criterios porque consideramos que son beneficiosos para el interés general.

Para Iniciativa Vecinal lo más sorprendente es que desde el Ayuntamiento se insista en clasificar como suelo urbano unos terrenos protegidos por el POL en Somo y Langre, y de los cuales la CROTU dice que no reúnen los requisitos exigidos en la Ley del Suelo para serlo. Afortundamente sí han desistido de su intención de clasificar como urbana la finca protegida por el POL junto a la playa de Loredo.

Esta disparidad de criterios a la hora de clasificar suelos urbanos se da también en los bordes perimetrales de Carrizazo y Castanedo, en los barrios de El Soto y Linderrio de Galizano, y en el conjunto de los llamados núcleos tradicionales, dando la impresión de que desde el Ayuntamiento han decidido mantener un pulso con la CROTU hasta el último momento.

Por último, también hemos presentado alegaciones al Informe de Impacto de Género porque se ha hecho sin rigor metodológico y, en consecuencia, las recomendaciones recogidas carecen de fundamento alguno, dando la apariencia de ser un mero trámite sin incidencia a la hora de incrementar las cuotas de igualdad entre hombres y mujeres.